Cómo enseñar a un bebé a dormir toda la noche

Las mamás la mayoria de las veces llevamos ojeras. Lo siento, pero es de esta forma. Los primeros días, cuando el niño recién nacido recién nace, las ojeras se duplican y padre además las utiliza. Anhelamos que el pequeño duerma ocho horas para lograr reposar nosotros además, pero la realidad es que tienes que tener paciencia, más que nada los primeros tres meses. ¿Qué aguardar? No desesperes, con el tiempo todo va a mejorar.

Aquí te enseñamos que sucederá y cómo tenemos la posibilidad de ayudar a que las horas de sueño del niño recién nacido se prolonguen.

¿Cómo enseñar a un niño recién nacido a reposar toda la noche?

Al leer esa pregunta de seguro esperas una fórmula mágica. Pero ya lo debés haber visto, con los humanos tal fórmula no existe. Sin embargo hay algunas técnicas que puedes implementar e ir probando a conocer cuál te sirve más , entre ellas figura detallar una rutina.

Los niños recién nacidos ya saben reposar, solo que su horario de sueño es diferente al de los mayores. Según enseña el libro Reposar Sin Lágrimas, de Rosa Jove, se ha comprobado que los niños recién nacidos en estado fetal, más que nada en el último trimestre de gestación, ya muestran instantes de vigilia seguidos de instantes de inacción muy semejantes a las fases de sueño que tienen los bebés. Desde su nacimiento el niño recién nacido va a ir perdiendo horas de sueño y fijando un horario más permanente, con un sueño nocturno prolongado y pequeñas siestas después de las comidas.

Uno de los especiales consejos es asistirlo a sostener ese horario con prácticas del día a día, de forma que le facilitemos esas pequeñas siestas y el instante de irse a reposar día tras días más o menos a la misma hora. En esos instantes tu además puedes reposar.  Dormir es un desarrollo evolutivo que se va adaptando a las pretenciones del ser humano. Un nacido hace poco no duerme igual que un pequeño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un adulto mayor, porque cada edad reclama unas pretenciones diferentes.

Lo más sensato es que a lo largo de los primeros tres meses de vida sigas las advertencias que te ofrece nuestro niño recién nacido. Entre otras cosas, si se queda dormido mientras come o mientras lo tienes en tus brazos, acuéstalo en un espacio en el que logre reposar, como su cunita, un coche o una cestica. Algunos profesionales comentan que a lo largo de la primera niñez, tu niño recién nacido puede pasa de manera rápida de estar somnoliento a estar alerta y despierto. Por eso, si está despierto, alienta ese estado de vigilia, y juega con él, de esa forma lo ayudas a distinguir entre los ciclos de estar dormido y de estar despierto.

También es bueno asistirlo a diferenciar el día de la noche. Esto se puede poder con la interacción, entre otras cosas de día lo puedes convidar a divertirse, hablarle o ponerle música; en cambio de noche puedes intentar comentar bajito, evadir prender la luz. Eso lo va a proporcionar ayuda. Desde que nacen y hasta los 4-6 meses, el sueño de los niños recién nacidos es bifásico (dos fases), en tanto que desde entonces pasa a tener 5 fases, como poseemos los mayores. Eso enseña el salto ágil entre somnoliento y despierto.

El hecho de que su sueño sólo alterne dos fases provoca que se despierten comunmente, dado que al terminar ámbas fases se despiertan para comer, para fomentar el contacto y el vínculo y para evadir peligros (ellos no tienen idea que no hay riesgo y requieren la seguridad de entender que sus cuidadores están cerca), cuenta la psicóloga. Richard Ferber, creador de Solve Your Child’s Sleep Problems, resalta que para cuando un niño recién nacido cumple tres meses y ya ha creado un patrón de 24 horas muy predecible es requisito ofrecerle una composición consistente. En ese instante  tienes que esforzarte en detallar una rutina día tras día y mantenerla en la medida de lo viable, así, según el creador, es muy posible que tu niño recién nacido continúe construyendo buenos patrones de sueño.

Cerca a la hora de dormir, hazle un habito de bañarlo, ponerle su ropa de dormir, darle su leche, ponle una música de cuna, leve un cuento, prepárale el ambiente que ya el bebe vaya entendiendo que es hora de dormir.

En cambio, muestra Ferber, si las horas en las que tu hijo come, juega, se baña y ejecuta otras ocupaciones cambian todo el tiempo, hay más opciones de que su sueño además sea irregular. Nadie demostró que las prácticas sean negativas (a no ser que lleguen a ser obsesivas e inflexibles, en cuyo caso tienen la posibilidad de transformarse en un trastorno), advierte Jove. No obstante, ten en cuenta que las prácticas tienen que ser flexibles, pero predecibles. No te obsesiones con los horarios. No pasa nada por haber transgredido el horario en media hora más o menos o en saltarse esporádicamente alguna parte fundamental dentro de una rutina. Además Jove y otros autores subrayan los resultados positivos de la lactancia materna para asistir al niño recién nacido a reposar. «Por nuestra estructura de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante». La nutrición materna no sólo estimula al pequeño, sino que favorece a la madre, dado que hormonalmente le asiste para coger el sueño con más simplicidad, expresa la autora en su libro Reposar Sin Lágrimas en el cual además sugiere el colecho.

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