Por difícil que sea un niño, nunca dejes de hablarle bonito. Si tienes hijos tienes que leerlo!

Sin duda, los niños son seres particulares, son pequeñas cajas repletas de emociones y ocurrencias, pero sobretodo, son como la cera de la velas en donde va a quedar impreso todo lo que en ellos se grabe.    Entonces, es muy posible que de forma intencional o no, los niños repitan todo lo que vieron y escucharon en su historia.

Aunque acertadamente en algunos instantes llegamos a perder la paciencia con los niños porque puede ser agotador y muy complicado disciplinarlos, es sustancial que aprendamos a conducir nuestras emociones para poder corregir efectivamente a nuestros niños.

Lo que tienes que entender sobre la consideración de educar a los niños con amor

Es verdad que no con todos los niños se lograrán transformaciones repentinas, pero como padres jamás debemos olvidar que no debemos cansarnos de hablarles bonito a nuestros hijos.  Además, tienes que entender que los niños son afectivos por naturaleza y están dispuestos a ofrecer bastante amor, a ser amados y aceptados, pero varios de ellos además traen a flor de piel la rebeldía porque no tienen la posibilidad de vigilar su carácter al ser comandados por alguien más.

Es por eso, que es requisito buscarles un punto de fragilidad, que es donde conseguimos capturar su atención o donde observamos que reaccionan a nuestro llamado, pero siempre desde el corazón, no desde el miedo.  Desgraciadamente, para muchos padres una palmada a tiempo soluciona los inconvenientes, pero siempre unas expresiones de amor y comprensión se grabarán mas profundo en las almas de los jovenes, por lo cual indudablemente las recordará y las repetirá en algún instante de su historia.

No debemos darnos por vencidos jamás de hablarles bonito a los niños, de decirles lo feliz que eres por ellos  y que forman parte de ti, de apreciar su inocencia y de proteger esa inocensia que habita en su reducido ser.   Ten en cuenta que las expresiones tienen la posibilidad de parecer que no perjudican tanto como los golpes, pero terminantemente hieren muchísimo más porque calan en lo verdaderamente profundo del alma y el corazón, quedándose grabadas en la memoria por siempre.

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