Tu adicción al móvil hace daño a tu hijo

No es algo que sorprenda el que los mayores de nuestra sociedad pasen bastante tiempo mirando al móvil. Se ve que la forma de comunicación cambió y que la utilización de las comunidades y del móvil es una prioridad para bastante gente. Esto es muy amenazante porque provoca que varios mayores desconecten bastante de la verdad, y lo que es peor, esta adicción puede llevar a cabo muchos inconveniente a los hijos.

El riesgo de la adicción al móvil a lo mejor en algún momento te hayas dado cuenta que mientras tu hijo te habla o quiere comunicar vivencias contigo, te has asombrado mirando al móvil y haciendo caso omiso a eso que tu hijo te está diciendo.

Esta es una triste situación que varios jovenes tienen que vivir actualmente. Pero lo malo no es esto, lo malo es que aprenden a que eso es habitual y más adelante, además lo van a hacer.  Se ve que la adicción al móvil es un recurrente hoy en día pero esto hace bastante inconveniente intelectual y emocional a los hijos de padres adictos a estos aparatos, más que nada a los que son más chicos.

Hay estudios neurocientíficos que dejan claro que los 3 primeros años de vida de los jovenes, es cuando desarrollan de manera eficaz sus habilidades lingüísticas, sentimentales, sociales y además motoras.  Cuando los padres tienen adicción al móvil están sin tener en cuenta vivencias que no se volverán a reiterar con sus hijos, los jovenes no tienen la posibilidad de tener una interacción de calidad con sus padres y esto puede provocar algunos inconvenientes sentimentales y retrasos en su avance, como entre otras cosas, en el avance del habla o de capacidades sociales indispensables. La consideración de las interacciones cara a cara.

Que los padres interactúen con sus hijos cara a cara es importante para que los jovenes logren desarrollar buenas capacidades y mejoren su estudio día tras día, de esta forma como su accionar y su avance emocional. Los jovenes se desarrollan por medio de las interacciones de calidad con sus padres. Aprenderán lenguaje, regulación emocional y además a gozar en familia.  El inconveniente radica además en que cuando un padre presta más atención al móvil que a sus hijos gracias a la adicción, si sus chicos intentan llamar su atención, al tener que apartar su concentración de lo que le poseía absorto, tenderá a enfadarse más de forma sencilla y a perder la tranquilidad con los chicos. Esto provocará enorme mal emocional en los jovenes que no entenderán bien qué está dando.

Una adicción al móvil es sinónimo de ignorar a los hijos, Es de esta forma de triste, pero la verdad es que los jovenes se sienten ignorados por sus padres. Unos padres que parecen robots mirando todo el día el dispositivo móvil, absortos en un display. Además, los hijos al notar que esto pasa, tenderán a portarse peor para tener la atención de sus padres, algo que va a hacer que se vuelvan los dos más irritables y la tensión en el ámbito sea un recurrente.

Cuando un adulto está contestando un mensaje, en su cerebro se activa la capacidad de tareas con urgencia y si se pausa tienen la posibilidad de tratar mal a sus hijos. Es impensable que los padres den más prioridad a las ocupaciones digitales que a sus propios hijos, pero desafortundamente es una situación. Los jovenes sienten que no importan para sus padres, fomentando el sentimiento de rechazo y perjudicando dificultosamente el avance de su autovaloración.

Todo esto debe cambiar Pero esta poca interacción con los hijos gracias a la adicción del móvil debe cambiar. Los padres tienen que ser conscientes de la consideración que tiene la interacción con sus hijos, se les debe comentar y escuchar con tranquilidad todos los días de sus vidas.

Es requisito que existan algunas medidas para que se pase la adicción al móvil y que por consiguiente, se logre hacer mejor la calidad familiar:

  •  Poner unas reglas y tiempo limitado de uso de teléfonos móviles en el hogar
  • Priorizar la interacción con los hijos y poner el dispositivo en silencio mientras se está jugando o interactuando con los hijos
  • Poner reglas además para el tiempo de pantalla que tienen los jovenes, todos tienen que limitar la adicción a las pantallas
  • Ser consciente del estímulo períodico que requieren los hijos y del tiempo de calidad familiar
  • Poner un horario para el trabajo, no hay necesidad de responder un correo electrónico cuando se está con los hijos, eso puede esperar
  • No tocar el dispositivo en horas de comidas ni tiempo familiar

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *